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ECUADOR UNIDO

Luego de la posesión del Presidente Guillermo Lasso, los representantes de los tres poderes históricos y básicos del Estado, han coincidido en trabajar juntos para sacar adelante al Ecuador y luchar contra la corrupción, respetando la constitución de la Republica, sus competencias, independencia y autonomía.

El Poder Judicial, con la Corte Nacional de Justicia, el Consejo de la Judicatura y Fiscalía General del Estado, debe permanecer independiente y autónomo, sin presiones de ningún tipo para administrar justicia sin temor ni favor, pero controlando y sancionando si hubiere malos servidores u operadores de justicia que, a cuenta de la no injerencia y del criterio propio inimputable de delito, cometan horrores y atrocidades judiciales.

El Poder Legislativo representado por la Asamblea Nacional, cuyos integrantes deberán ocupar el sitial que les ha asignado el pueblo, en defensa de los más caros intereses de la Patria, sin poner en subasta su voto o curul, para los cambios de camisetas o declararse independientes y operar libremente, sin el partido que lo cobijó y lo llevo a la dignidad que ostenta.

Y el Poder Ejecutivo, representado por el Presidente de la República, con todo el aparataje y estamento burocrático gubernamental, deberá cumplir con las ofertas de campaña y gobernar en consecuencia de sus criterios e ideología, con total independencia de presiones políticas, vengan de donde vengan, controlando que no se abuse de las funciones y fondos públicos, siempre combatiendo a la corrupción.

Desde afuera de las fronteras, braman las hordas desestabilizadoras que se resisten a perder sus bastiones de influencia ideológica política del Foro de Sao Paulo y del Grupo de Puebla. No han pasado dos semanas de posesionado el nuevo gobierno y ya se escuchan voces sediciosas que, incitan a la paralización nacional y con olor a boicot, sabotaje y terrorismo.

El Ecuador debe estar unido para rechazar dicho acto sedicioso. Esperemos que los nuevos aliados del gobierno en la Asamblea, puedan contribuir a la solución de los problemas y a obtener la gobernabilidad acordada.