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EL DILEMA DE ACTUAR

Hace unos meses observamos por las redes sociales y noticias de televisión, como en la ciudad de Ibarra un compañero sentimental atacaba a puñaladas a su pareja y los policías que estaban en la escena, lo apuntaban con armas sin disparar. Todos criticaron a la Policía porque no habían disparado para defender a la mujer agredida. Los uniformados actuantes fueron investigados y juzgados por inacción en el cumplimiento de su deber.
El año anterior, en el sector de Mascarilla en Ibarra, una turba atacó a unos policías que seguían a un vehículo cuyo conductor había evadido los controles policiales, un policía quiso defenderse pero en la confusión salió un disparo que impactó en uno de los agresores. El agente fue Juzgado por abuso excesivo de la fuerza.
Hace unos días, hemos visto que unos reclusos agredían con puñaladas a dos internos en el Centro de Rehabilitación de Ibarra y un policía dispara una capsula de gas lacrimógeno para disipar la agresión. Los movimientos en la escena y la mala suerte de uno de los agresores, hace que la capsula lo impacte, ocasionándole posteriormente la muerte. El policía que actuó para evitar que sigan atacando a los internos, fue detenido y lo están juzgando por homicidio preterintencional, esto es, que el homicidio fue más allá de la intensión del agente.
Bien que el Alto Mando Policial y la Ministra del ramo, le han brindado todo el asesoramiento y apoyo al policía. Pero existen otros casos en que el agente del orden lleva la peor de las partes, por su lucha contra la delincuencia. No solo que exponen sus vidas para la protección ciudadana, sino que son juzgados y muchas veces sancionados injustamente, cuando ellos actúan en legítima defensa o en defensa de los ciudadanos indefensos. También lo son si no actúan para evitar ese juzgamiento o sanciones. He ahí el dilema de actuar.
Necesitamos hacer conciencia que la Policía Nacional está para proteger a los ciudadanos contra los delincuentes y no es posible que quien delinque, tenga más defensores de sus derechos humanos que el ciudadano atacado o el Policía que lo defiende.